Locura nuestra
de conocernos
y gustarnos
y no hablarnos
y a los cinco
minutos,
besándonos.
Locura tuya
que no te asusta
mi rareza,
locura mía
que no me asusta
tu rareza.
Un par de locos
que haremos
el amor desenfrenados.
Aquí y allá,
en cualquier parte
besándonos.
No somos
novios,
sólo un par
de locos
y a los
cinco minutos,
besándonos.
Lo primero
que se pierde
es la razón.
La cordura
estorba cuando
se trata de amor.
Se necesita
está loco
para el amor.
Capricho modesto
de granitos de azúcar,
no cucharadas,
sólo una pizca.
Cuando enseñas
tobillos tus colores
resaltan.
Papilas
que gozan el vestido
que usas y el dulce
que eres.
Dulce envoltura
que decidiste ponerte,
resalta tus ojos
y la variedad
de azucares
que cubren tu rostro.
Estrellita
de chocolate
embarrada
en tu cara,
bonita marca
del cielo
a tu rostro.
Capricho modesto,
las pizcas
de azúcar que siempre
deseo.
Pareces
hecha a petición
de mis gustos.
No cucharadas,
sólo una pizca.
Un dulcecito
que jamás empalaga.
Y me guardo
tantos cumplidos
que eres la fantasía
más hermosa
que he tenido.
Te digo
que mis manos
sueñan con
apretarte.
Soy un
tímido
amante salvaje
que reprime
esas ganas
de sentirte
agresivamente
en mis sentidos.
Si decides besarme
no voy a saber
amarte lentamente.
Tengo tantas mordidas
y tantos jugueteos
perversos esperándote.
Debería dejar
de mirarte,
de encantarme
con los detalles
de tu cuerpo
y la manera
en que te sientas.
Debería dejar
de escucharte,
de dejarme
hechizar
por cada palabra
que pronuncian
tus labios
tiernos
y exquisitos.
Antes sólo
era ternura.
Ahora
me seduces
inesperadamente
con cada uno
de tus gestos.
Si ya me encantas
con tu risa,
si ya me encantas
con tu voz,
caeré de rodillas
cuando me atreva
a besarte.
puedo mirarte
la vida entera,
Tienes una tierna
mancha de chocolate,
debajo de tus ojos,
a la altura de tu voz.
Limpiártela a besos,
que se empalague
el corazón.