A la mujer
que debería amar
y dedicar
más poemas
que a ninguna.
A mi amiga,
la mejor,
la que casi no veo
pero siempre
está presente.
A la que siempre
dejo en segundo
término y ahora
muero
por ser su primero.
A la que le debo
todos esos años
de felicidad
que no tuve con ella.
A la mujer
que siempre
me ha gustado
y muero
por robarle
un beso.
A la niña
que menos abrazo
pero más quiero
hacerlo.
A la sonrisa
más amable,
tierna,
loca,
risueña,
atrevida,
sexy
y
fiel
que he conocido.
A la
que no elegí
para no separarme
nunca de ella
pero aún sí
lo hice.
Posiblemente
el mejor corazón
al que me he acercado,
al que más ha sufrido,
al que más quiero
ver feliz.
A mi amiga
Melissa
que le debo
tanto
y tanto
le he fallado.
A tí
te pido perdón
por cobarde,
por quererte,
por desearte.
Te pido perdón
por abandonarte
tanto y por fallarte.
Amor
y locura,
un par
de locos
que les gusta
perderse
y robarse los besos
sin decir
que se aman.
Amor sin locura
se aburre,
se larga,
no existe.
Locura
sin amor,
sólo es
locura.
Amor
te quiero,
te extraño,
te amo.
Locura
Locura
no aguanto,
te odio,
ya,
ven,
no te vayas.
Amor
Calor, piel,
tu cuerpo
y el mío.
Buscando
cortezas
encontramos
el corazón.
Excitación
y tus labios
y seducir
tus caderas.
Tan fácil
besarnos,
tan difícil
amarnos.
Sin nombre
ni cadena,
con celos,
con amor.
Te veo
en un rato,
ojalá no te vayas.
Nuestros labios
se derriten
y consumen
la carne,
mis manos
se pierden
entre el gozo
y tu espalda.
Juntamos caderas
y somos un monstruo,
consumimos
ansiosos
el sexo del otro.
Sueño la piel
que rodea
tu espina,
deseo morir
en el calor
de tus besos.
No es amor,
o sí,
lo que quieren
los cuerpos.
No es amor,
o sí,
lo que busco
en tus besos.
Aún no te amo,
o sí,
no conozco
tu nombre.
Locura nuestra
de conocernos
y gustarnos
y no hablarnos
y a los cinco
minutos,
besándonos.
Locura tuya
que no te asusta
mi rareza,
locura mía
que no me asusta
tu rareza.
Un par de locos
que haremos
el amor desenfrenados.
Aquí y allá,
en cualquier parte
besándonos.
No somos
novios,
sólo un par
de locos
y a los
cinco minutos,
besándonos.
Lo primero
que se pierde
es la razón.
La cordura
estorba cuando
se trata de amor.
Se necesita
está loco
para el amor.
Capricho modesto
de granitos de azúcar,
no cucharadas,
sólo una pizca.
Cuando enseñas
tobillos tus colores
resaltan.
Papilas
que gozan el vestido
que usas y el dulce
que eres.
Dulce envoltura
que decidiste ponerte,
resalta tus ojos
y la variedad
de azucares
que cubren tu rostro.
Estrellita
de chocolate
embarrada
en tu cara,
bonita marca
del cielo
a tu rostro.
Capricho modesto,
las pizcas
de azúcar que siempre
deseo.
Pareces
hecha a petición
de mis gustos.
No cucharadas,
sólo una pizca.
Un dulcecito
que jamás empalaga.