Amor
y locura,
un par
de locos
que les gusta
perderse
y robarse los besos
sin decir
que se aman.
Amor sin locura
se aburre,
se larga,
no existe.
Locura
sin amor,
sólo es
locura.
Amor
te quiero,
te extraño,
te amo.
Locura
Locura
no aguanto,
te odio,
ya,
ven,
no te vayas.
Amor
Calor, piel,
tu cuerpo
y el mío.
Buscando
cortezas
encontramos
el corazón.
Excitación
y tus labios
y seducir
tus caderas.
Tan fácil
besarnos,
tan difícil
amarnos.
Sin nombre
ni cadena,
con celos,
con amor.
Te veo
en un rato,
ojalá no te vayas.
Nuestros labios
se derriten
y consumen
la carne,
mis manos
se pierden
entre el gozo
y tu espalda.
Juntamos caderas
y somos un monstruo,
consumimos
ansiosos
el sexo del otro.
Sueño la piel
que rodea
tu espina,
deseo morir
en el calor
de tus besos.
No es amor,
o sí,
lo que quieren
los cuerpos.
No es amor,
o sí,
lo que busco
en tus besos.
Aún no te amo,
o sí,
no conozco
tu nombre.
Locura nuestra
de conocernos
y gustarnos
y no hablarnos
y a los cinco
minutos,
besándonos.
Locura tuya
que no te asusta
mi rareza,
locura mía
que no me asusta
tu rareza.
Un par de locos
que haremos
el amor desenfrenados.
Aquí y allá,
en cualquier parte
besándonos.
No somos
novios,
sólo un par
de locos
y a los
cinco minutos,
besándonos.
Lo primero
que se pierde
es la razón.
La cordura
estorba cuando
se trata de amor.
Se necesita
está loco
para el amor.
Capricho modesto
de granitos de azúcar,
no cucharadas,
sólo una pizca.
Cuando enseñas
tobillos tus colores
resaltan.
Papilas
que gozan el vestido
que usas y el dulce
que eres.
Dulce envoltura
que decidiste ponerte,
resalta tus ojos
y la variedad
de azucares
que cubren tu rostro.
Estrellita
de chocolate
embarrada
en tu cara,
bonita marca
del cielo
a tu rostro.
Capricho modesto,
las pizcas
de azúcar que siempre
deseo.
Pareces
hecha a petición
de mis gustos.
No cucharadas,
sólo una pizca.
Un dulcecito
que jamás empalaga.
Y me guardo
tantos cumplidos
que eres la fantasía
más hermosa
que he tenido.
Te digo
que mis manos
sueñan con
apretarte.
Soy un
tímido
amante salvaje
que reprime
esas ganas
de sentirte
agresivamente
en mis sentidos.
Si decides besarme
no voy a saber
amarte lentamente.
Tengo tantas mordidas
y tantos jugueteos
perversos esperándote.